Taller de escritura audiovisual y transmedia

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“Las chicas del cable” y el uso excesivo del Deux Ex Machine

Terminé de ver las dos temporadas de “Las chicas del cable” la serie producida por Bambú producciones y que se emite por la cadena de streaming Netflix. Si bien en lineas generales el producto es interesante, está bien filmado y tiene actuaciones realmente brillantes, algunas cuestiones relacionadas con el guion me han llamado poderosamente la atención.

No hay dudas que la serie apela al entretenimiento de forma clara y directa, por eso, el motor principal que hace que la historia central funcione son los conflictos secundarios, los cuales se repiten a lo largo de los 16 capítulos (2 temporadas) a manera de formula. Pero esto no es lo que a mi me ha generado algún cortocircuito en su pos lectura, sino la forma en que estos sub conflictos se terminan resolviendo, y es ahí donde mi formación como autor de ficciones traiciona al espectador que todos tenemos dentro y pone el ojo en ese tipo de detalles que para muchos son imperceptibles.

Cuando se escribe una serie de ficción es sabido que para que sea un éxito el equipo autoral debe mantener al publico “enganchado” el mayor tiempo posible, y en eso debo decir, que “Las chicas del cable” logran el cometido sin inconvenientes. El problema radica en que en esa vorágine de sub conflicto – resolución, que se mantiene en todos los capítulos, el uso de la figura retórica del Deux Ex Machine se vuelve inevitable. Así, cada pequeño conflicto que se produce alrededor de la trama principal, termina teniendo una resolución forzada, por no decir inverosímil. Todo se resuelve por obra y gracia de un azar misterioso en donde los astros se conjugan de manera perfecta para que aquello que parecía imposible de resolverse, lo haga de la manera más simple y torpe.

Entiendo que sin el uso del Deux Ex Machine las posibilidades de interés por parte del publico quizá hubieran sido otras, pero la forma en que los autores lo han utilizado, casi como si fuera una receta de cocina, atenta contra el resultado final de un producto de calidad, que podría estar mucho mejor si no se abusara de un recurso cada vez menos usado en la escritura audiovisual.

NOTA: El Deus Ex Machina (del latín Dios desde la maquina) Desde el punto de vista de la estructura de un guion, esta figura retórica hace referencia a cualquier acontecimiento cuya causa viene impuesta por necesidades del propio guión, a fin de que mantenga lo que se espera de él desde un punto de vista del interés comercial, de la estética, o de cualquier otro factor que se considere importante por sobre la historia, incurriendo así, en una falta de coherencia interna.

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El Sultán

El gusto por los personajes malvados

La novela turca “El Sultán”, basada en la vida del máximo emperador del Imperio Otomano Suleiman el magnífico que gobernara durante el período 1520 -1566 y que se emite por TELEFE, es un éxito indiscutible. Noche a noche cientos de fans siguen las distintas situaciones de una trama que entremezcla hechos históricos con el melodrama de la ficción.

La historia hace eje en la relación de amor que el Sultán Suleiman tuvo con su única esposa Roxelana, a quien luego llamó Hurren, que en turco significa “la risueña” y las distintas internas palaciegas, intercalando con las distintas campañas bélicas destinadas a conquistar nuevos territorios para expandir el Imperio. Desde el punto de vista histórico la novela es bastante fiel a los hechos reales, manteniendo nombres y situaciones dentro de un contexto novelado. Pero hay un detalle que personalmente me llama la atención y me hace reflexionar sobre ciertos gustos que tiene la audiencia a la hora de elegir una determinada ficción televisiva. Pero para llegar a ese punto es necesario que primero haga una breve síntesis sobre como se da la identificación de los personajes de ficción con el espectador.

Según la mayoría de los manuales destinados a la escritura audiovisual el espectador puede empatizar con un personaje de ficción a través de tres sentimientos básicos que cualquier persona posee. Estos son:

Empatía
Sinpatía
Antipatía

Cuando sentimos empatía por algún personaje de ficción, es porque en mayor o menor medida, sus acciones y dramatizaciones hacen que nos pongamos en su lugar, para desde allí sentirnos a gusto cuando las cosas le van bien y sufrir cuando las cosas le van mal. Este es uno de los principales aspectos por los cuales nos identificamos con un personaje.

La simpatía, es una derivación de la empatía, pero no siempre implica ponernos en su lugar, ya que se puede sentir simpatía por un personaje de ficción, sin empatizar completamente. Esta mirada más bien externa puede hacer que la simpatía desaparezca según las circunstancias. A diferencia de la empatía, aquí el espectador goza de la libertad que le da no verse atrapado por el punto de vista intrínseco.

Por último tenemos la antipatía. El odio o el rechazo hacia un personaje de ficción es también una manera relacionarse. Sentir antipatía por un personaje hace que nuestros sentimientos más oscuros como el odio, la bronca, el deseo de muerte, afloren y se canalicen a través de lo que este personaje hace. Es muy común que un personaje malvado nos guste aunque le deseemos lo peor.

En una historia es habitual encontrase con una mixtura de personajes que ofrezcan esta diversas formas de identificación. Pero se estarán preguntando ¿que tiene que ver toda ésta perorata de profe de guion con “El Sultán”?. Y el punto es el siguiente. Si uno analiza la novela y sus personajes se va a encontrar que casi ninguno de los personajes principales son buenos, en su mayoría son todos malos, despiadados, ambiciosos, rencorosos, manipuladores, asesinos, traidores y demás atributos que los ponen en la vereda de los antipáticos. ¿Entonces por qué la novela tiene éxito si no hay personajes buenos que ejerzan el contrapeso necesario para contraponerse a los malos? Y la respuesta que encuentro a este interrogante es que existe cierta preferencia por los personajes malos por la simple razón de que nos muestran aquello que jamás haríamos, esa parte oscura que nuestro cerebro racional controla de manera eficaz.

Los guionistas de “El Sultán” han logrado hacer de una época cruel, salvaje, violenta de la historia mundial, un grato entretenimiento sin traicionar la verdadera esencia de aquellos seres reales que hicieron de la maldad una forma de supervivencia.

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Consejo para escribir un guión y lograr el éxito

A lo largo de mi carrera como docente y guionista profesional he leído casi todos los manuales y libros de texto relacionados con las escritura del guión. La mayoría de los autores repite las viejas formulas ya establecidas por los pioneros y las actualizan cambiando algunos términos por otros, lo que hace que en definitiva exista muy poco material teórico novedoso.

La experiencia me ha enseñado que por más que uno lea la mayoría de la bibliografía existente, nada tiene que ver con el resultado final que se obtenga. Si bien es importante formarse intelectualmente y no estoy en contra con hacerlo, al contrario, lo promuevo, el conocimiento de las reglas existentes en la escritura audiovisual no asegura el éxito de un guion.

Entonces la pregunta que cabe hacerse es ¿que es lo que garantiza que un guion sea exitoso?. Y aquí las respuestas son varias. En primer lugar hay que tener en cuenta al público, quien es en definitiva quien paga por una entrada o quien sigue una serie de televisión. El público es el que manda. El que marca el terreno en el que los autores deben mover sus piezas. Sin el conocimiento del público al que va destinada la obra audiovisual es muy probable que cualquier proyecto que se inicie fracase. No es una regla de oro, pero es preferible no experimentar con el método de la prueba y el error, sobretodo con un margen de éxito tan ínfimo.

Además de saber cuál es el público apuntado, es fundamental conocer el género en el que va a versar el guion. Y esto básicamente se consigue mirando mucho cine, series, etc. Los libros ayudan, pero el manejo adecuado de los componentes que tiene cada género solo se puede incorporar pasándose horas frente a una pantalla de cine o televisión. Entender como funciona determinado género de ficción, es en principio, tener un As escondido bajo la manga, lo que en cuestiones de escritura audiovisual es sumamente valioso.

Saber narrar la historia de manera que sea entendible, atractiva e interesante es otro de los puntos que hay que saber manejar, porque como escribiera el filósofo David Hume “Si tienen la intensión de conmover en extremo a una persona con narración de algún suceso, el mejor método de agrandar sus efectos sería retardar artísticamente su exposición y excitar primero su curiosidad e impaciencia” (…) Esto que aquí plantea Hume no es otra cosa que narrativa pura, y saber como hacerlo para que de un posible resultado exitoso es parte de la práctica y el entrenamiento que un guionista debe tener. Algo asi como un piloto que a lo largo de su carrera va juntando horas de vuelo para terminar piloteando un Airbus 380 con 500 pasajeros a bordo.

He dejado el talento para lo último, porque sin dudas este es el punto en dónde las cosas no dependen de ningun factor que pueda modificar algo, sino que tiene que ver con aquello con lo que nacemos. Ser talentoso no es algo que se consiga en un supermercado por 50 pesos, tampoco algo que se logre a base de esfuerzo y tesón. O se es talentoso o no se es. El trabajo contante puede hacer que el talento se potencie, pero no puede generarlo. Como en toda profesión hay personas más talentosas que otras y ésta capacidad innata es la que hace la diferencia cuando uno lee un buen guión y un guion excelente.

Como consejo final digo que si bien toda teoría sobre la escritura audiovisual es necesaria y recomendable, no es la panacea, y mucho va a depender de que quien este detrás de la escritura de un guion, ya sea de cine o de televisión, tenga la capacidad de poder conjugar estos cuatro aspectos que he mencionado. Muchas veces apegarse a técnicas estrictas o modelos al estilo de lo que escribe Syd Field, Robert MacKee o Blake Snyder, pueden resultar interesantes como punto de partida, pero un problema a la hora de resolver las cuestiones más creativas.
Ya que nada de lo que dije garantiza un éxito asegurado, aunque ayuda a encontrarlo, lo mejor es dejarse llevar por la escritura, porque en definitiva, escribir un guión no debe representar una carga para el guionista sino una satisfacción, libre de toda atadura metodológica que atente contra la creatividad y el talento.

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Taller de guión de cine, tv y transmedia

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Arrancá el año 2017 con todo

Clases particulares de guión

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El showrunner

El hombre orquesta

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Para los que transitamos en mundo de la escritura audiovisual televisiva escuchar la palabra showrunner es habitual, pero para aquellos que recién se inician en el oficio este vocablo de origen anglosajón puede resultarles desconocido. ¿Pero que es un showrunner?

El showrunner es aquella persona que tiene la idea de una serie televisiva y la lleva a cabo. Es como un director de orquesta que está atento a que todos los instrumentos den la nota justa y estén a tono con la pieza musical. El showrunner se encarga de cuestiones productivas como asi tambien argumentales y de artistica y no deja nada librado al azar.

Ser un showrunner implica tener un amplio conocimiento del medio, los formatos televisivos y las cuestiones administrativas y burocráticas de la industria. Es bueno que además tenga un nivel cultural elevado y que conozca sobre distinto temas y aspectos, los cuales después trasladará a sus proyectos.

Los showrunners mas conocidos son Chris Carter ideologo de “The X files”, J J Abrams quien fue el creador de la revolucionaria serie “Lost”, Vince Gilligam cerebro detrás de la exitosa “Breaking bad” o Frank Darabont y Robert Kirkman creadores de “The walking dead”

En nuestro país la figura del showrunner todavía es difusa. Algunos pueden decir que Adrián Suar sería nuestro principal showrunner, pero a diferencia de los nombrados, Suar recibe historias ya escritas por exitosos guionistas y las produce con su nombre que es totalmente distinto. Quizá nuestro verdadero showrunner sea Gastón Portal, quien escribe, produce y dirige sus series.

Si bien tenemos una calidad excelente en series televisivas todavía estamos lejos de formar una figura de showrunner al estilo de los que genera la televisión norteamericana. Igualmente, a no desanimarse y a seguir pensando en nuevas ideas e historias y quien sabe muy pronto, tendremos a nuestro gran showrunner.

Aquí un link donde pueden ver el documental “Showrunners”

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Como hacer un buen Pitch

Pitch
Hace poco asistí al taller de Pitching a cargo de Marian Sánchez Carniglia y me gustaría compartir con ustedes algunos conceptos interesantes sobre cómo se debe hacer un buen pitch cuando vamos a presentar nuestro proyecto.

El pitching se ha convertido desde hace ya algunos años en la mejor herramienta de defensa de los proyectos audiovisuales a la hora de la búsqueda de financiamiento o de un productor, por eso conocer algunas reglas y cómo debemos manejarnos en los breves minutos de los que disponemos puede hacer la diferencia entre un resultado positivo y uno negativo.

Pitchear, verbo derivado de la palabra en inglés Pitch y cuyo significado más acertado sería discurso, es una estrategia comunicacional entre alguien que quiere vender o posicionar su proyecto audiovisual en el mercado y un productor, canal de televisión o cualquier organismo del Estado destinado a la financiación de este tipo de proyectos.

Cada pitching es distinto al otro y varía según sea la relación que se da entre quien se expresa y quien escucha. Habitualmente, el que escucha dispone de escasos minutos para recibir la información, por lo que una de las habilidades de un buen “pitcheador” es la de saber aprovechar al máximo el escaso tiempo del que dispone. Para eso es necesario antes de presentarse a un pitching tener en claro las siguientes 3 máximas:

1) Conocer la industria
2) Conocerse a uno mismo
3) Conocer el proyecto

Si hemos hecho bien los deberes y podemos respondernos a estas tres máximas sin dudar, seguramente tendremos una gran parte de pitch en nuestro bolsillo. Pero saber esto solo no alcanza, hacen falta más herramientas para que nuestro pitch sea exitoso y logre entusiasmar a quien tenemos enfrente. Tengan en cuenta que es difícil que nos den una segunda oportunidad, por lo tanto debemos contar bien nuestro proyecto, manifestando todas las capacidades que este tiene y sabiendo de antemano todas las debilidades de las que adolece.

tesis
Las 5 W del pitch

Las 5 W del pitch tienen que ver con una serie de preguntas que por su origen en inglés llevan la W como su primera letra. Esta serie de preguntas deben seguirse en este orden cuando uno está frente a un posible inversor por cuestiones estratégicas. Estas son:

1) Por qué
2) Qué
3) Dónde
4) Cuándo
5) Quién o quienes

Cuando comenzamos un pitching debemos arrancar con el por qué, es decir con las motivaciones que nos llevaron a escribir tal guión o tal proyecto para un serial televisivo. La mejor manera de hacerlo es tratando de emocionar a quien tenemos enfrente, argumentando nuestra forma de trabajo, conociendo a fondo el conflicto de la historia y cual es el tema que aborda. Eso demostrá seguridad frente a quien nos esta escuchando. Es importante que uno sea claro, breve y coloquial. Ser demasiado formal solo ayuda a endurecer más el hielo de la primera vez. En este arranque hay que tratar de ser inteligente, efectivo, efectista, y estratégico.

Algunas preguntas con las que está bien empezar nuestro pitch:

¿Por qué quiero contar esta historia?
¿Por qué es relevante para mí y para el otro?
¿Por qué vale la pena?

Una vez que iniciamos nuestro pitch con el por qué, continuamos con el qué y aqui está perfecto realizarle a la persona que nos está escuchando alguna de las siguientes preguntas:

¿Qué pasa si…?
¿Qué haría usted si…?
¿Que conoce usted de…?

Y este es el momento ideal para utilizar la fórmula X meets Y . Esta fórmula consiste en definir nuestro proyecto abriendo con una obra importante y cerrando con otra obra importante. Sería algo así:
“Mi proyecto es como “El resplandor” de Stanley Kubrick con “Drácula” de Francis Ford Coppola”

Esto de relacionar una obra conocida con otra de igual reconocimiento le da al productor una idea de que tipo de proyecto es y que género o tono tiene. Es importante que aquí quede claro quien es el personaje principal y lo hacemos mediante dos características narrativas concretas:

1) Cómo empieza
2) Cómo termina

Para luego seguir con una serie de preguntas sobre el personaje:

¿Qué pretende?
¿Qué necesita?
¿Qué hace para conseguirlo y cuáles son sus miedos?

Es en esta etapa del pitching el momento en que debe quedar claro el arco de transformación del personaje, el punto de mayor clímax, el formato y la estética de nuestro proyecto.

El siguiente punto a seguir es el dónde. Aquí lo que se va a mencionar es el mundo en el cual se desarrolla la historia, el universo al que pertenece. Es un buen momento para introducir lo que se conoce como “Gimmick” El Gimmick es un anglicismo que hace referencia a todo elemento añadido a una obra creativa con el fin de hacer que sobresalga por encima del resto y que sorprenda a quien nos está escuchando. Por ejemplo, una serie de piezas de diseño que muestre y sintetice nuestro proyecto.

El punto cuatro es el cuándo, aquí es donde recién vamos a comentar el estado financiero y de producción de nuestro proyecto. Costos, aportes, financiamiento, dinero necesario para completar el presupuesto.

El punto cinco y último está referido a quién o quienes . Este es el momento para hablar de los actores involucrados, los técnicos y las cabezas de equipos de fotografía e iluminación, sonido, producción y dirección.

La regla de las 8 R de Michael Hutch

Para ir cerrando, estan las 8 reglas de Michael Hutch, a las cuales Marian Sánchez Carniglia le suma una más, por lo tanto son 9. Como todo lo anterior, la letra R es por su origen en inglés y son:

1) Revisar
2) Investigar
3) Escribir
4) Ensayar
5) Rapport
6) Revelación
7) Solicitud
8) Respuesta
9) Respeto

pitch. jpeg

Todos estos puntos son necesarios tener en cuenta antes de ir a hacer un pitch. Revisar bien nuestro proyecto. Investigar el mercado, la productora o canal al que vamos a presentarnos. Escribir el pitch antes. Ensayar varias veces. Lograr el rapport (fenómeno en el que dos o más personas sienten que están en “sintonía” psicológica y emocional). Tener siempre una revelación a mano (gimmick). Solicitar la ayuda económica necesaria. Esperar una respuesta de la persona con la que estuvimos, la cual es de 15 día, recién allí debemos volver a retomar contacto, no antes. Manejarnos siempre con respeto y educación.

Por último, algunas cosas a tener en cuenta. Lo que está prohibido:

1) Decir no sé
2) Decir dos veces lo mismo
3) Dudar o no responder a alguna pregunta

Lo que sí debemos hacer

1) Responder solo lo necesario
2) Mencionar el título de nuestro proyecto al menos 3 veces, esto hace que se le grabe en el inconsciente a quien nos está escuchando.
3) Si es una serie de televisión revelar el gancho del final de temporada. Esto abre la posibilidad de que el proyecto interese más por su proyección. Tengan en cuenta que hoy los canales o productoras de cable grandes no compran proyectos que no demuestren su potencial para futuras temporadas.
4) Revelar el carácter del personaje principal.
5) Utilizar el juego de palabras como una manera de que quien nos está escuchando se interese en nuestro proyecto.

Bueno, hasta aquí un síntesis de lo que se necesita para realizar un buen pitch, espero le haya sido de utilidad.

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Narrativas transmedias

Historias del futuro
nt

Hoy en día vivimos escuchando la frase “narrativas transmedias” pero poco sabemos realmente de qué se trata. Intuimos algo, pero es más una apreciación que una certeza. Lo cierto es que aún hoy, y luego de algunos años de que se empezara a hablar del tema, las cosas siguen siendo bastante confusas y las definiciones teóricas son tan difusas como lo poco que se sabe al respecto.

En principio hay que decir que explicar las narrativas transmedias no dependen solo de una definición, sino de un conjunto de elementos que sumados nos acercan mejor al fenómeno de estudio.

En primer lugar hay que saber que para que existan las narrativas transmedias se deben conjugar tres factores a saber:

1) La inteligencia colectiva, término acuñado por el sociólogo Pierre Levy, que plantea una forma de inteligencia superior en donde las masas mundiales se unen mentalmente en pos de un mismo objetivo o bien común.

2) Convergencia mediática. Este concepto fue utilizado por primera vez por Henry Jenkins, quizá junto con el argentino Carlos Scolari y la australiana Christy Dena, tres de los principales referentes en el tema, y se refiere a una nueva forma o estado en el que se desenvuelve hoy el productor- consumidor, quien con su intervención a través de las redes sociales redefine las historias, pasando a tener un rol más activo y dejando de lado su carácter de consumidor para pasar a ser lo que hoy se conoce como “prosumidor”

3) Fenómeno fan. Por último está el “fandom” o fenómeno fan que no es otra cosa que la relación de absoluta fidelidad entre una persona o colectivo humano hacia un actor, un cantante o un producto audiovisual, literario o musical. El fan es quien de alguna medida canaliza los dos factores anteriores, moviliza las masas y modifica las historias de acuerdo a sus gustos, de ahí que sea considerado fundamental para que este proceso sea posible.

¿Pero que otros factores entran en juego para que se pueda considerar que un producto es transmedia?

Podríamos decir que un producto se transforma o se gesta como transmedia cuando intervienen, además de la idea original, una estructura comunicacional alrededor del proyecto. Es decir, que cuando hablamos de transmedia, estamos hablando de cine, música, videojuegos, merchandising, juguetes, web, libros o cómics, Apps para dispositivos móviles, etc. Porque como dice Carlos Scolari “Cuando se hace referencia a las NT no estamos hablando de una adaptación de un lenguaje a otro (por ejemplo del libro al cine), sino de una estrategia que va mucho más allá y desarrolla un mundo narrativo que abarca diferentes medios y lenguajes. De esta manera el relato se expande, aparecen nuevos personajes o situaciones que traspasan las fronteras del universo de ficción. Esta dispersión textual que encuentra en lo narrativo su hilo conductor, aunque sería más adecuado hablar de una red de personajes y situaciones que conforman un mundo, es una de las más importantes fuentes de complejidad de la cultura de masas contemporánea” (Scolari, 2013: 25)

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Frases sueltas

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