Es el objeto arqueológico más antiguo de las colecciones del Museo Numba Charava y también el objeto más antiguo del valle de Punilla.

Forma parte de una tecnología y de un estilo de confeccionar las puntas de proyectil que tuvo vigencia en gran parte de Sudamérica hace aproximadamente entre 11.000 y 10.000 años, hacia finales del período Pleistoceno o de la última glaciación. En aquel tiempo se produjeron las primeras exploraciones de las serranías del centro de Argentina por parte de cazadores-recolectores. Se trataba de grupos reducidos de personas, muy separados entre sí en tiempo y espacio, y de quienes sólo llegaron hasta nuestros días escasos contextos y objetos arqueológicos, entre los que se destaca esta punta de proyectil que informa sobre los comienzos de la historia humana en la región.

La pieza fue recuperada en las costas del lago San Roque por Don Esmeraldo Ledda. Años más tarde, como parte de las tareas de ordenamiento de las colecciones arqueológicas del museo, el Dr. Sebastián Pastor (investigador del CONICET) la unió a otros objetos definidos por una particular técnica de confección (talla bifacial), cuyo empleo indica antigüedades mayores a 2000 años. Posteriormente el Dr. Diego Rivero, investigador del CONICET y experto en este tipo de tecnologías, la identificó concretamente como una punta “cola de pescado” fragmentada (sin el pedúnculo), con una antigüedad estimada entre 11.000 y 10.000 años. Esta asignación fue luego confirmada por investigadores experimentados, que estudian este tipo de objetos en otras regiones. Finalmente, la novedad de este hallazgo fue publicada en la revista del Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano.

Hasta el momento, en las Sierras de Córdoba se hallaron tres puntas “cola de pescado”, así llamadas por la particular forma del contorno de su pedúnculo o base. Estos ejemplares se suman a dos puntas de las Sierras de San Luis, para formar un conjunto de cinco piezas que corresponden al proceso inicial de exploración del centro de Argentina, probablemente por parte de grupos asentados en la región pampeana, en cercanías del litoral atlántico.

Estas puntas formaron parte de un implemento tecnológico conocido como propulsor, estólica o atlátl, que consistía en una vara de madera que multiplicaba la fuerza del brazo para arrojar a gran distancia un dardo, en actividades de cacería de presas como guanacos y ciervos.

Punta “cola de pescado”, una tecnología muy antigua …

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