Se trata de un proyecto en elaboración por parte del equipo del Museo Arqueológico Numba Charava para el año 2020, basado en destacar un objeto o lugar arqueológico para transmitir una información. La finalidad es contar, a través de los mismos, una historia que habitualmente pasa inadvertida, que es insospechada, si no se accede a determinadas claves de lectura o comprensión.

Se apunta a resaltar las buenas prácticas y la educación en torno a lo patrimonial, acerca de cuáles serían los procedimientos más adecuados, qué hacer si se encuentra un objeto o lugar arqueológico. El propósito entonces es crear conciencia sobre la necesidad de custodiar, estudiar, exhibir este tipo de bienes, y la importancia de que una comunidad destine un espacio, un ámbito, una institución concreta para estos fines de valorización. No es lo mismo para una comunidad tener o no tener una institución con estas características, y que su sector público tome esta responsabilidad con respecto a su patrimonio cultural. Es decir que las políticas públicas no solo resuelvan desafíos producidos por circunstancias fortuitas, sino además que pueda actuar frente a lo que no es fortuito, en planificaciones que aseguren el cuidado, protección, estudio y educación de lo que ya se sabe que está, y que no obstante se encuentra continuamente amenazado o en riesgo de destrucción.

Entonces este proyecto denominado de “Historias Inadvertidas” focaliza sobre dos cuestiones, la educación patrimonial, mostrando prácticas ejemplificadoras o lo que podríamos denominar buenas prácticas, con el tratamiento de problemas que la simple observación de los objetivos no se alcanzan a comprender, si antes no se realizan unas preguntas clave o se desarrolla una mirada desde la perspectiva arqueológica, que indaga sobre el contexto y significado de esos objetos o lugares.

En arqueología se entiende que se puede producir una distorsión o equívoco al presumir que, por medio del examen de un objeto creado y utilizado en el pasado, así como de un sitio o lugar antiguo, nos transportamos directamente hacia ese pasado. Sin embargo todos los bienes arqueológicos forman parte del presente, son nuestros contemporáneos, provienen del pasado pero coexisten con nosotros en el presente. Así, de una manera consustancial, el pasado se proyecta y alcanza al presente, se reactualiza en forma continua a través de la materialidad que proviene del pasado. En suma, debido a que se proyectan desde el pasado, pueden permitir diferentes comprensiones acerca del mismo.

Frente a esta circunstancia, median una serie de condiciones. Si bien los objetos arqueológicos son nuestros contemporáneos, cohabitan y coexisten en el mundo de hoy junto a nosotros, puede ocurrir que no sean advertidos, que siempre hayan estado entre nosotros aunque no nos demos cuenta. Eso no hace que estén más ni menos, pero sí señala un modo de percepción, o quizás más correctamente una dificultad o imposibilidad de percepción de dicha materialidad.

Esta dificultad o incluso imposibilidad de advertir los bienes culturales puede favorecer o incluso acelerar los procesos que los destruyen, y hacen que dejen de existir como materialidad conservada que alcanzó hasta nuestro presente. Pero también puede ocurrir que aun siendo advertidos, incluso en alguna medida valorizados, por ejemplo al transformarse en piezas de museo, haya muchas dificultades para comprenderlos, para poder reactualizar aspectos del pasado, puesto que sus claves de interpretación fueron olvidadas, porque se interpone entre los tiempos un extrañamiento, y por esa misma razón, si bien se los advierte, no se conocen sus sentidos ni nos conectan con el pasado. De allí que las historias que cuentan pueden ser inadvertidas, e incluso insospechadas, si no se cuenta con las claves de interpretación necesarias para desentrañarlos.

Se requieren entonces políticas públicas que abarquen planes de manejo u ordenamiento, a fin de asegurar la protección de objetos y lugares con estas características, aun frente a la dificultad de reconocerlos, o cuando incluso advertidos y en alguna medida valorizados, no demos con las claves suficientes para otorgarles sentido. En estas circunstancias es importante lograr que no se destruyan, que se conserven pero que además se investiguen, y que los resultados de esa investigación puedan ser contados. Tal es el circuito o trayectoria que va desde la creación y abandono de los objetos en el pasado, hasta su recuperación en el presente o el pasado reciente, que permite eventualmente otorgarles un sentido histórico, identitario y patrimonial.

Historias Inadvertidas, un Programa Público del MANCH

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