Actividades por el Día del Historiador/a

Compartimos algunas imágenes de las actividades del Día del Historiador/a realizadas el viernes 29 de junio en nuestra Escuela de Historia

A las 10 hs comenzó un Panel de Egresados de la Escuela -organizado por el Colectivo de Egresados La Hobsbawm- integrado por Ana Inés Punta, Profesora emérita de la FFyH; Carlos Ferreyra, Licenciado en Historia, especialista en Museos, profesor invitado en el Seminario de Patrimonio de nuestra Escuela; Damiana Mecca, Profesora en Historia que trabaja en el Archivo Provincial de la Memoria y Pablo Blank, Profesor de Historia, docente de nivel medio y terciario, que trabaja con el movimiento campesino

A partir del mediodía, compartimos locro y empanadas -preparadas por integrantes de la cátedra de Prehistoria y Arqueología de la Escuela- y el tradicional sorteo de libros.

Nos acompañaron nuestro Decano, Juan Pablo Abratte, compañeros docentes, no docentes y estudiantes

Recordamos las palabras escritas por un estudiante de la Escuela, Marcelo Guardatti

Viernes 01. Me gustan las historias, no la Historia. Me gustan los recuerdos, la nostalgia, la memoria. Amo narrar sucesos de tiempos remotos y lugares fuera de mi alcance. Detalles que parecen legendarios, anécdotas que humanizan al dios más perfecto. Enloquezco con la larga cadena de nombres que forjaron mitos. Me pierdo en todas las generaciones que buscaron dejar su marca. Ríos de sangre, anónimos sudores, océanos de vacío aún por explorar. Páginas y páginas escritas en todos los idiomas inventados, con lenguas muertas o bien vivas, pintadas con plumín, calcadas con una cuña, tipeadas por una imprenta. Sólo el historiador sabe lo que es encontrar ese dato que le da sentido a un pasado que nos llega en enormes piezas de rompecabezas, sólo el que ama ese pasado entiende lo complejo que es entender este presente, sólo quien sabe leer las intenciones de los muertos consigue ganarle al tiempo y la finitud de su propia vida, sólo el que hace historia sabe lo que es hallar el vestigio de su propia identidad en un pedazo de papel amarillento, en una pieza de cerámica centenaria, en una placa de bronce gastada. El salto en el corazón cuando aparece esa fuente, cuando oís ese testimonio, cuando logras treparte sobre los hombros de mujeres y hombres que vivieron mil vidas antes que la tuya y entendés como nadie cuanto costó llegar hasta acá. Esa sensación tan personal, tan íntima, tan humana y tan inexplicable es lo que te hace historiador.

¡Feliz día colegas!

 

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